Depresión en la Fibromialgia, lo que debemos saber y lo que podemos hacer.

Hola de nuevo, el tema que traigo para hoy lo he tratado antes en anteriores artículos pero desde una mirada personal, ahora quiero abordarla desde la perspectiva médica, pues sabemos que la depresión no discrimina género, enfermedad, edad, raza, etc. Una gran parte de las pacientes con Fibromialgia ha manifestado en consulta episodios prolongados de una “tristeza” o “apatía” que parece no tener fin; luego tras un largo estudio, estas pacientes reciben un claro diagnóstico, padecen de depresión.

Pero ¿qué es la depresión?, y ¿cómo se puede diferenciar de la tristeza y la ansiedad?, aquí me remitiré a la bibliografía especializada y otras fuentes periodísticas para no dar paso a la confusión:

Según el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, sobre la depresión:

“La depresión es un trastorno mental con tendencia episódica y recurrente, caracterizado por la presencia de síntomas afectivos (tristeza patológica, disminución del interés en actividades usualmente placenteras) acompañados, en mayor o menor medida, por síntomas cognoscitivos, somáticos y psicomotores. Estos síntomas difieren de la variación normal de ánimo por su intensidad y su duración, y por la incapacidad que generan y porque afectan todas las esferas del funcionamiento del individuo, la forma como se relaciona con otros y su percepción del medio ambiente . La presencia de uno o más episodios depresivos, sin la presencia de episodios hipomaniacos, mixtos o maniacos, definen el episodio depresivo o trastorno depresivo recurrente.

¿Es confuso?, pues aquí una diferenciación más clara de depresión y ansiedad, dada para el diario el Colombiano por el doctor Cristian Vargas Upegui:

“La depresión es una alteración del estado de ánimo, las dos principales características son que hay ánimo triste durante la mayor parte del tiempo y dejan de disfrutar las cosas que le producen placer. Puede que no esté relacionada con un factor desencadenante.

En la ansiedad hay un estado de angustia, de desasosiego, de desespero, de incertidumbre, hay un aumento de la preocupación, pero no necesariamente debe haber ánimo triste o eliminación del disfrute por las cosas placenteras.

Y sobre la tristeza el portal psicologiaymente.net destaca:

“El sentimiento de tristeza es un estado psicológico relativamente habitual, y que no es por sí mismo indicador de ningún trastorno mental. Es, sencillamente, la reacción psicológica ante algo que nos ha herido o ante unas circunstancias difíciles de las que nos parece complicado escapar. La aparición de la tristeza, el llanto y los lloros es algo totalmente normal.

La tristeza es una más de las  emociones humanas, y no es mala ni nos debe preocupar en exceso que alguien esté triste durante unos días. Podemos estar tristes cuando perdemos a un familiar o a un amigo cercano, podemos sentir tristeza cuando se nos trunca un plan e incluso podemos sentirnos así sin motivo aparente, tal vez por un cambio hormonal o porque nos hemos levantado con un estado de ánimo bajo.

Por tanto, una de las diferencias entre la tristeza y la depresión es que la primera es de esperar, mientras que pocas personas desarrollan depresión a lo largo de su vida.”

Entonces nos queda algo más claro que la tristeza, la ansiedad y la depresión aunque puedan parecerse no son lo mismo, y la depresión es considerada una enfermedad que requiere un tratamiento especializado, pero dependerá la efectividad de este, de un gran esfuerzo conjunto entre paciente y terapeuta.

Aunque las personas que nos rodeen crean que la solución para terminar con nuestra depresión es dejar de pensar negativamente, o simplemente no querer estar deprimidas, lo cierto es que es un enfermedad que no está completamente bajo nuestro control, por lo tanto no es un capricho, ni un llamado de atención; es mas bien la respuesta de la química de nuestro organismo que se manifiesta con un monumental bajón emocional. Visto así, no es fácil tratarla porque implica primero detectarla a tiempo y segundo tener un adecuado seguimiento médico (y aquí puede haber falencias en nuestros sistemas de salud).

Bien lo describe el doctor Vargas Upegui:

“Las personas creen que la tristeza de la vida cotidiana es lo mismo que la depresión y que solamente va a mejorar llevándosela para un crucero o comprándole cosas. Algunas veces en las familias hacen mal porque dicen ‘ponga de su parte’, ‘vaya a misa’, ‘haga algo’, cuando ya sabemos que en la depresión hay cambios a nivel cerebral, en las sustancias con las que funcionamos, que hacen que para una persona sea muy difícil pararse de la cama o salir de su casa.

Debemos entender que así como nuestra rodilla se puede lesionar, nuestro cerebro también es un órgano y así mismo puede alterarse, y una de esas partes donde lo hace es en las emociones.

¿Cómo saber, si no he sido diagnosticada de depresión, que puedo estar presentándola?, para todo es necesario el diagnóstico de un médico, no podemos jugar a autodiagnosticarnos nunca, porque dicha actividad es siempre contraproducente y peligrosa, pero sí existen señales de alarma que pueden indicarnos que una depresión puede estar manifestándose.

Para ello transcribiré el siguiente test realizado para el diario el Tiempo de Colombia con motivo del día mundial de la depresión, advierto, no está enfocada exclusivamente a las pacientes de Fibromialgia, porque como mencioné antes, la depresión no discrimina:

Test para saber si  los signos la acechan
Si sospecha que usted o alguien cercano padece de depresión, aplique y conteste el siguiente cuestionario que le ayudará a identificarla. Hágalo honestamente y lea dos veces cada pregunta.

  • ¿Está confundida, porque no sabe si está triste o enferma de depresión?
  • ¿Se siente triste, ansiosa, o tiene un sentimiento de vacío permanente?
  • ¿Tiene sentimientos de culpa, no le encuentra sentido a su vida, o está desesperada?
  • ¿Tiene problemas para concentrarse, memorizar o tomar decisiones?
  • ¿Se siente muy cansada, débil o sin energía?
  • ¿Tiene problemas para dormir, padece de insomnio o se da cuenta de que está durmiendo demasiado?
  • ¿Ha perdido el apetito y el interés en comer, o por el contrario encuentra que está comiendo todo el tiempo?
  • ¿Se siente irritada o desesperada?
  • ¿Tiene dolores y sufrimientos que no se alivian por más que lo ha intentado?
  • ¿Ha perdido interés en actividades que antes disfrutaba, incluyendo el sexo?
  • ¿Tiene sentimientos como desespero, abandono, pesimismo o desesperanza?
  • ¿Tiene pensamientos suicidas o de muerte?Resultados:
    Consulte de manera inmediata con un especialista si:
    Ha tenido cinco o más de estos síntomas por más de dos semanas o si dos de ellos le están afectando su vida.
    Nota: tenga en cuenta que esto es una guía, no una herramienta de diagnóstico certero.

¿Podemos ayudarnos solas a no estar deprimidas?, me gustaría decir que sí completamente, pero la realidad es otra, una vez diagnosticada por un profesional, la depresión se debe categorizar, es decir, identificar si hace parte de otra enfermedad (comorbilidad, enfermedad como la fibromialgia), si es como resultado a un trauma (pérdida de un ser querido), o es la manifestación de una enfermedad mental diferenciada(esquizofrenia) y en qué nivel o estado se encuentra entre otras consideraciones, obviamente con terminología médica que aquí no viene al caso, y una vez se “depure” el posible origen de la depresión, se debe continuar con el tratamiento personalizado que puede incluir fármacos y psicoterapias.

Entonces como pacientes con depresión, lo que sí podemos hacer es ayudarnos un poco a estabilizarnos, con acciones sencillas que requerirán un poco de nuestro esfuerzo y ganas de salir del hoyo profundo en el que nos sumerge nuestra depresión; no nos quitará la depresión pero nuestro cuerpo recibirá un estímulo benéfico mientras logramos ser tratadas por nuestro médico.

Claro es que es más fácil dar consejos que estar en los zapatos del otro y ponerlos en práctica, pero todo tratamiento lleva un esfuerzo y si queremos ver resultados debemos ayudarnos, no hay de otra, esta lucha muchas de las veces nos toca afrontarla solas.

Entonces, ¿qué podemos hacer?; lo importante es cuándo actuar, porque según el grado de depresión podremos hacer algo al respecto, si es leve aún habrá control de nuestra parte, a medida que la depresión se asiente será mucho más difícil, no es lo mismo una herida superficial en la cabeza que una muy profunda (parafraseando al doctor Vargas Upegui).

Si estamos presintiendo que un episodio depresivo se asoma por ahí, porque ya lo reconocemos al haberlo padecido antes, esto podemos hacer a nivel físico:

  • Realizar más ejercicio aeróbico: trotar, nadar, montar en bicicleta, entre otros.
  • Tener una alimentación adecuada.
  • Evitar el consumo de alcohol y drogas psicoactivas como la cocaína y la marihuana.
  • Disminuir el uso de cafeína y bebidas energizantes.
  • Organizar su tiempo, procurando siempre no añadir más carga laboral y disfrutar momentos de ocio.
  • Hacer más actividades como meditación, yoga y relajación por medio de la respiración diafragmática.

A nivel emocional, la doctora Sònia Navarro psicóloga y psicoterapeuta experta en Medicina Psicosomática por la Asociación Española de Medicina Psicosomática y Psicología Médica (Madrid) y para el diaridetarragona.com, nos hace las siguientes recomendaciones:

  • Trabajar los pensamientos. Identificar los pensamientos negativos y aprender a ser más realista, más positivo…
  • Trabajar la autoestima. «Son personas muy autocríticas con ellas mismas y con una autoestima muy baja».
  • Más asertiva. Saber, poder y atreverte a decir lo que quieres y lo que no quieres. «Es importante hacerse la preguntar interna de qué me apetece o no; y evitar decir que ‘no’ por defecto».
  • Normalidad. El siguiente consejo de la especialista es «aprender a aceptar que existen muchos estadios emocionales y que todos son normales».
  • Objetivos. Es importante, según la psicoterapeuta, reflexionar sobre las actividades y las acciones que resulten motivadoras. «Puedes empezar por pensar qué te gustaba antes de la depresión».
  • Relajación. En el sentido de estar conectado con uno mismo.
  • Sociabilizar.  Encerrarse socialmente no aporta nada bueno. Recuerda que puedes caer en una soledad emocional o social, «hacer actividades sociales y también deporte para generar endorfinas que ayudan a mejorar el ánimo».
  • Dormir y descansar. Es importante tener un patrón del sueño regular.
  • Compromiso. La importancia de comprometerse para poder recuperarse. «De lo contrario la persona rechazará la ayuda».

Y yo recomiendo una ayuda que no requiere más que estar cerca de una ventana o si el humor lo permite, salir al aire libre: Tomar unos minutos de sol, lo he encontrado muy benéfico, recibir unos cuantos rayos de sol o salir a caminar sin pensar en nada mientras se transita por el principio de una estado depresivo es muy útil, el organismo recibe la luz y el calor como una bendición y se suele llegar de mejor humor. Si no se quiere salir, solo con quedarse unos minutos de frente a una ventana, luego exponiendo la espalda al sol y se comienza a notar cómo sin proponérselo se le está dando unos minutos de bienestar a la química de nuestro cuerpo.

Otras personas recomiendan masajes, lecturas, escuchar música, oler frutas etc. todas opciones fáciles y buenas, pero la verdad es que en mi caso particular, no siento ganas de prácticamente nada, hasta leer (que me gusta tanto como escuchar música) no me motiva, además se me dificulta ya que mis episodios de depresión incluyen una terrible apatía y neblina mental. Por ello, recomiendo el sol, para aquellas que como yo, necesitamos incrementar un poco nuestro calor coporal (algunas deprimidas se nos baja mucho la temperatura física y emocional).

No olvidemos que de no tratar a tiempo la depresión esta puede empeorar, al punto que se vuelve incapacitante y peligrosa, porque nos genera sentimientos negativos (que no son auténticamente nuestros) y hace que no le veamos sentido a nuestra vida; vivir con dolor es una cosa que no se le desea a nadie, nos merma y agota, pero no querer seguir viviendo es algo extremo, por eso no debemos dejar que la química de nuestro cerebro le gane a nuestras ganas de vivir.

Espero este artículo les sea de ayuda, si no están pasando por un episodio depresivo pero conocen quién sí, por favor compártanle este artículo, el saber que se puede hacer algo siempre es de ayuda.

Un suave abrazo.

Moni.

Fuentes:
diaridetarragona.com
eltiempo.com
elcolombiano.com
minsalud.gov.co
psicologiaymente.net
Imágenes: stocksnap.io

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s