Fibromialgia, un día que no termina. (Reflexiones)

pluma

Pensaba titular este post como “un día de apatía”, pero me di cuenta que la apatía solo sería uno de los resultados posibles para las personas que como yo, viven con el dolor de forma permanente, pues pasamos por diferentes estados de ánimo y adoptamos ciertos comportamientos autoimpuestos para poder seguir adelante, y de los que me referiré más adelante. Solo quiero hablar de un día, porque puede representar a los restantes del calendario; es un extracto de un día cualquiera de una persona que se le está haciendo costumbre vivir con dolor.

Sostengo una conversación muy amena con un conocido, no puedo recordar de qué pero sé que es agradable porque sonríe y yo le correspondo, él pide un café y yo tomo mi acostumbrada tisana de frutos rojos, me quedo viendo por unos instantes a través de la ventana del lugar el poco movimiento de la calle, siento que algo no está bien pero no sé exactamente el qué, yo trato de retomar la conversación pero mi acompañante se levanta de la mesa para pedir otro café, empiezo a sentirme algo incómoda en mi silla, trato de incorporarme y siento una cuchilla clavada en mi rodilla izquierda, el dolor es insoportable pero no puedo ver la sangre, ni siquiera con mis manos puedo tocar  el objeto que corta por debajo de mi rótula; instantes después todo queda en negro.

Sin abrir aún los ojos, me doy cuenta de que mi cuerpo sigue tendido en mi cama como lo dejé la noche anterior; siento todos los músculos de mi cuerpo, mi cerebro aún no despierta del todo, pero sí lo suficiente para hacerme recordar que no ha sido ningún cuchillo lo que atravesó mi rodilla, por ello no había sangre y no tenía porqué haberla, todo fue producto de un sueño, excepto el dolor.

Mi rodilla quedó algo doblada hacia adelante, lo que me indica que debió ser una noche fría, casi como todas las noches en la región donde vivo, mis brazos brazos están rígidos y con dolor, por lo que el intentar moverme es complicado; saco un poco la cabeza de las cobijas para tratar de determinar la hora, abro mis ojos con pesadez y noto que aún está oscuro, pido un deseo: “por favor Dios que no falte mucho para el alba”, trato con mi otra pierna, la derecha, estimular un poco mi rodilla izquierda, como dándole un masaje pues no puedo usar aún mis manos ya que las siento rígidas como mis brazos; luego de unos minutos, puedo lentamente desdoblar mi rodilla, no sin antes sentir un último punzón del “cuchillo” imaginario, aprieto mis ojos y veo pajaritos.

Ahora ya no puedo dormir, pues mi cerebro una vez se despierta es difícil convencerlo de lo contrario; sin más remedio, libero una de mis manos por entre las cobijas y con cierta maña, ya que no la puedo mover bien, prendo la radio de pilas que mi papá me regaló de cumpleaños y que tengo cerca para cuando no puedo dormir; el locutor dice que son las 5:34 a.m., yo sonrío pues pronto amanecerá y me felicito porque podría haber dicho “son las 3:00 a.m.”, así que doy gracias a Dios por la buena noticia y trato de moverme de a poco en mi cama sin salir de ella pues aún es muy temprano.

Lo primero que trato de mover es mi cadera, últimamente me ha estado dando problemas cuando despierto, se queda tan rígida que no me lo creo, “yo que hago Yoga” me reprocho, luego recuerdo que “yo tengo fibromialgia” y así se me pasa la indignación y se convierte luego en desilusión.

Ya aclara la mañana y me prometo hacer rendir el día con las cosas que quiero hacer y las que tengo pendientes, así en ese orden; mi rodilla me duele menos, solo me dificulta bajar y subir las escaleras, así que lo hago de a poco para no caerme, mis manos las meto en un poco de agua tibia con sal y masajeo como puedo mis dedos, hasta el punto de poder abrirlos por completo; tomo un profundo respiro al ver mi rostro en el espejo, definitivamente no luzco bien, tengo más pronunciadas mis ojeras, señal que mi cuerpo no descansó mientras dormía.

Ya hecho lo de rigor en la mañana, trato de hacer algo de yoga, pero debo esperar porque mi cuerpo aún no reacciona adecuadamente, lo siento pesado, “rígido” (otra vez esa palabra) y algunas zonas como la rodillas y brazos con dolor, tengo que esperar y eso implica que la mañana se me pasará volando irremediablemente; entonces, trato de ponerme al día con aquellas cosas que puedo hacer mientras espero, leo mis correos, reviso mi blog, leo algunos enlaces interesantes que me comparten y me siento agotada, sin ni siquiera haber empezado mi día; los propósitos y las tareas, las tantas cosas por hacer y querer hacer se van diluyendo, me siento apática y triste por sentirme así.

Si leyeron a cerca de mi (si no, no importa), sabrán que me dedico a la fotografía, es mi pasión, es el motor que pone a volar mi imaginación y mi fuente creadora, también se ha convertido en el medidor de mi ánimo, pues desde hace un tiempo, ni siquiera este bello arte logra sacarme de mi ostracismo, esta señal es una alarma para mi, ¿cómo puede ser esto posible?, no lo sé. Siento tal apatía por las cosas  que antes me hacían poner en marcha con esperanza, que me desconozco siendo otra persona, y eso no me gusta.

Ya son las 11 a.m. el día aún no termina y ya siento que debería acabarse, porque otra vez se me está yendo el tiempo sin hacer nada y pienso “¿Dios qué es todo esto, cómo me quito esta impotencia del cuerpo?”, pienso en mi hermana y el mundo de cosas que ya debe haber hecho a esta hora, mientras yo trato de decidir cómo me siento, me recrimino constantemente por no ser tan inteligente para saber cómo tomar todo lo que me pasa y mandarlo al cuerno, y mi siguiente estado es de rabia y frustración.

En todo el día “trato”, sí trato porque muchas actividades se me dificultan, algunas por el dolor (hacer un collar que desde un tiempo me prometí hacer), otras por que no tengo las energías suficientes que requieren (organizar la buena cantidad de cajas con cosas de fotografía que tengo levantar, limpiar y organizar), otras porque mi cuerpo no responde adecuadamente y tengo que hacerlo por lentas etapas (terminar de editar un book en el computador), entre otras cosas más.

Un amigo me escribe y me dice que quiere que nos veamos, yo amablemente declino la invitación, porque quiero evitar que me vea como siento en estos momentos, y aunque me digan que para eso están los amigos, no me gusta tratarlos con algo con lo que aún no he aprendido a lidiar, porque me vuelvo tan parca y tan distante que sé que eso les hiere, y no quiero bajo ningún motivo ser así con ellos; entonces invento una excusa y le escribo, diciéndole que hoy no puedo que tengo que hacer, pero que con gusto nos veremos cualquier otro día. Ya he hablado con mis pocos pero valiosos amigos de lo que tengo, y me di cuenta que no vale la pena preocuparlos, ellos no lo comprenden, ¿cómo lo van a comprender si los médicos tampoco tienen ni idea y mucho menos yo?, así que es mejor, me digo, dejar las cosas así.

El trabajo ha sido escaso, otro cosa por la que preocuparme, ¿qué puedo hacer?, pienso, pienso y pienso y no me hallo, si por pensar en lo que pienso recibiera un pago, no tendría problemas económicos eso es seguro. Ya siento dolor en el hombro derecho, soy diestra, tengo que detenerme y hacer una pausa para que no se resienta todo el brazo, pues comienza con un leve dolor que va aumentando a medida que continúo en la misma actividad, bebo una tisana mientras y veo como se va el tiempo pero mi apatía sigue ahí.

Tengo un libro que leer, lo tomo y me quedo viendo la portada por unos minutos, el dolor de cabeza cada vez es más fuerte, no quiero tomar ibuprofeno, dejo entonces el libro en la mesa y sigo con mi labor por algunas horas más. Debo dar gracias a Dios que me puedo mover, dice con razón mi mamá, otros mucho más enfermos están peor y sin esperanza; es verdad, pero eso no me hace sentirme para nada mejor.

Todos dicen que es actitud mental, así que me invento una sonrisa para continuar, busco música para animarme, no encuentro la apropiada, igual no importa y dejo una emisora cualquiera, pienso que esto también pasará y que yo voy a estar bien y me repito: “voy a estar bien, voy a estar bien, voy a estar bien…”, no parece funcionar pero insisto; a alguien le sirvió ¿por qué a mi no me podría servir?, luego de varios intentos desisto; mi cabeza me va a explotar, ya no aguanto el dolor, tengo que tomarme algo y busco el ibuprofeno.

Escucho unos gorriones cerca a mi ventana, es un corto gorjeo pero constante, miro por mi ventana y veo que se aproxima una tormenta luego del tibio sol de la mañana, y me comparo con el clima, que empieza con una noche fría, para escasamente entibiar con un tímido sol a la mañana dando la esperanza de ser un día cálido y despejado para en cuestión de horas convertirse en una tarde gris y tormentosa, llena de nubes cargadas de relámpagos y quizá algo de granizo, para finalizar con la calma de otra noche fría.

No sé si quiero dormir o simplemente dejar de sentir, mis anhelos me dictan una cosa, mi cerebro otra y mi cuerpo otra distinta; me siento en cuerpo prestado, en uno que me queda corto y que por eso me duele, debo ser una talla más grande, o no creció cuando debía crecer porque no recuerdo que siendo niña me sintiera tan inconforme; ya no lo puedo devolver ¿verdad? tengo que hacerle remiendos, y añadirle los pedazos que le hacen falta y mientras pienso en esto, veo como la lluvia arrecia y escucho como cae en mi techo y veo como resbala en mi ventana.

Moni

Imagen: freeimages.com

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3 comentarios en “Fibromialgia, un día que no termina. (Reflexiones)

  1. Moni como nos parecemos tu y yo , al menos tu puedes expresarte , yo ni siquiera casi coordino lo que quiero decir , me cuesta mucho hace años hacerlo. Quisiera decirles tantas cosas a todos sobre mi dolencia q me quedo trabada y solo me limito a leer y decir cualquier comentario . No te sientas sola, todos tenemos nuestros malos momentos y sabrá Dios hasta cuando esto podrá continuar.
    Esperemos que no mucho … Ánimos !

      • Hola amiga, me alegro mucho me contestaras, no había entrado acá hace días , por eso no había leído tu mensajito. Gracias por solidarizarte conmigo y saber que tengo tu apoyo, y gracias por ese abrazo, otro para ti! Que tengas un lindo fin de semana!!!

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