El cuidado del peso y mi fibromialgia

Aprender a escuchar a mi cuerpo, esa es la cuestión;

sobre el peso no sobrepeso ;)

La fibromialgia también ha sido una gran maestra; no es fácil lidiar con ella, lo sé bien y posiblemente tú también, pero no puedo negar que a través de ella he descubierto aspectos de mi misma que desconocía antes de tenerla; en esta ocasión, voy a tratar el asunto del “peso”, aquel titán con el que luchamos la mayoría de los mortales.

En toda visita al médico, sea la enfermedad que tengas ,es inevitable que se trate el asunto del “peso”, la razón es porque si no se está en un punto apropiado, según tu tamaño y edad principalmente, este tiende a empeorar tu situación actual, incluso, el médico te dice que te cuides porque puedes desarrollar otras complicaciones sumadas a la enfermedad que tengas; y lo dicen tanto para el sobre-peso como para la delgadez extrema.

Por tal razón y teniendo claro que si cuido mi cuerpo él me responderá en los momentos de crisis; decidí, ya hace años cuando no sabía nada de mi fibromialgia; aprender una forma más óptima para cuidarme, y puede que estés de acuerdo conmigo que, cuando llega una crisis de dolor en la fibromialgia, quieres enfocarte en encontrar alivio y el peso no quieres que sea tu prioridad.

Ahora bien, como decía, en el momento que decidí cuidarme, no fue propiamente porque supiera de la Fibromialgia, por lo menos no concientemente, sufría sus síntomas pero no sabía qué me pasaba, sin embargo, sospeché que si mi cuerpo estaba sufriendo mucho y ningún médico hasta entonces tenía la menor pista, yo tenía que hacer algo por él, ya que algo posiblemente estaba haciendo mal o dejándo de hacer.

Algo sabía, a mi el ejercicio físico como correr no me venía muy bien, sufro molestias en las rodillas, por otro lado, al realizar una actividad exigente (cardio intenso) termino “fulminada”, es decir, muy cansada y con dolor (la Fibromialgia). También que las actividades repetitivas como por ejemplo, los aeróbicos (también cardio intenso), me aburren a muerte; pensé entonces en la natación, me pareció que sería una excelente opción para mi, solo que viviendo en una población algo retirada de la ciudad, el desplazamiento hacia los centros de entrenamiento fueron mi principal disuasivo.

Entonces, ¿qué hacer?

Buscar la alternativa a mi medida, solo que llegué a ella haciendo zapping en la tele.
Una mañana prendí la tele temprano, en un canal por cable, una graciosa y pequeña asiática, en un traje parecido a un mono, de colores muy vistosos, recostada en el piso, elevaba con elasticidad una de sus piernas en línea recta, perpendicular a su cuerpo, sostenía la pose y luego lo hacía con el otro pie; me quedé viendo toda la sesión, esperando a saber de qué se trataba todo lo que continuaba haciendo; al finalizar, ella danzaba mientras también cantaba, de forma suave y sostenida, parecía una ola.

Y así llegué al Yoga:

Al terminar la sesión, la pequeña danzarina invitaba a la audiencia a verla nuevamente por el mismo canal y a la misma hora, tomé nota para recordarlo, me propuse al otro día intentarlo y saber qué tan bien o mal lo asimilaría mi cuerpo. Me preparé lo mejor que pude, tomé prestada una cobija de lana y la extendí en el suelo, y esperé. La pequeña danzarina elástica practicaba un disciplina ancestral llamada Yoga, comenzaba con un previo calentamiento suave como amable, y mi cuerpo parecía agradado, comenzaron los estiramientos, la cobija de lana fue una mala elección, me resbala con facilidad, sin embargo, continué hasta los 30 minutos que duraba el programa.

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Descubrí músculos que ni sabia que tenía, y fue agradable.

Cada sesión tenía ejercicios diferentes mezclados con otros que ya conocía, pero nunca me aburrí y no le he hecho hasta la fecha.

Logré mejorar mi tono muscular, me volví más flexibe, aprendiendo a respirar entre ejercicios, todo “con pausa pero sin prisa”, mis dolores se minimizaban y descubrí que eso era lo que más me gustaba entonces y me sigue gustando.

Sobre mi peso:

En mi época escolar e incluso en la universidad yo tenía unos pocos kilos de más; llevaba una alimentación no muy buena, las gaseosas, las frituras de paquete y bueno, entre trabajos de la U, trasnochos y cero ejercicio físico, no me hacían propiamente una persona atlética y menos saludable. Por fortuna, los kilitos de más fueron pocos, pero de no haber tomado la decisión a tiempo, a causa de mis malestares, creo que los hubiera sobrepasado facilmente.

Ahora me encuentro, según mi índice de masa corporal en un peso normal, sin excederme en ninguno de sus lados.

Controlar peso ¿Solo con yoga?

No propiamente, el Yoga te enseña más que hacer posturas, te enseña a respirar, a escuchar a tu cuerpo mientras lo haces, que seas conciente de tu presente; te produce bienestar.

yoga

Cada postura o asana te anima a entrar en armonía con el cuerpo, lo que te hace reflexionar sobre tu alimentación, y ya debes saber que cada persona tiene su propia dieta, y con dieta no me refiero a la no ingesta de alimentos, sino por el contrario a encontrar también un equilibrio entre lo que ingieres y la energía que gastas en tu día a día; y eso es individual, porque lo que a mi me puede hacer bien, a ti te puede producir alergia o caer muy pesado.

Como sea, la alimentación en buen porcentaje y el ejercicio en otro, ayudan a que bajes de peso y no es lo único.

El estrés hace que algunas personas no asimilen bien lo que hacen por su cuerpo; de igual forma la depresión, la rabia o aquellos pensamientos derrotistas que te hacen abandonar cualquier intento por lograr tu meta de peso ideal. Esta, tal vez fue la parte más difícil para mi, tratar de conciliar mis pensamientos y energía para hacer que esa parte de mi que me sabotea en los momentos críticos, fue y ha sido una lucha, pero puedo asegurar que se puede por lo menos controlar, solo si eso es precisamente lo que quieres.

Entonces, ahora tenemos: ejercicio, alimentación y la energía que emanas (emociones).

¿Qué me falta?

Ser realista y persistente, uno no baja de peso solo con desearlo o en un periódo muy breve de tiempo, mantener una alimentación equilibrada, un ejercicio equilibrado y unas emociones equilibradas funcionan, solo si lo haces tu estilo de vida, pon metas realistas, así lo entendí y mi primer meta la puse simple, 1kilo en 1 mes; sí, parece poco pero sabía que no podía fallar con una meta tan fácil, al cumplirla ya fui agregando algo de dificultad. Si llegas a tu meta no dejes de hacer aquello que te llevó a ella, no pierdas ese equilibrio, “lo más difícil no es llegar, es mantenerse”, esa frase la hemos oído en muchos aspectos humanos y en este no es la excepción.

Aspiro a no solo a mantenerme en este estado, sino a mejorar, porque siempre quedan algunas cosas qué mejorar.

Te invito a que encuentres tu ejercicio físico que sea mejor para ti, que puedas lidiar y no resientas siendo paciente con fibromialgia, a que te tomes el tiempo de ver tu alimentación y escuches a tu cuerpo y a tus emociones, tú puedes hacer posible que tu cuerpo refleje aquello que quieres y más anhelas.

Si quieres contar tu historia o tienes algunos consejos, no dudes en contactarme en lalocafibromialgica@gmail.com o deja un comentario entes blog, comparte tu historia.

Un saludo y gracias por leerme,

Moni

Imágenes: freeimages.com
wailana.com

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Un comentario en “El cuidado del peso y mi fibromialgia

  1. Pingback: La fibromialgia y mantener el peso. | La loca fibromiálgica

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